Últimamente el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, ha estado muy afectuoso con México. Primero el fin de semana con uno de sus ya tradicionales Tweets, comentando sobre las grandes relaciones con nuestro país, y de todas las inmensas virtudes de nuestro gobierno federal, pero no solo el actual, sino también el entrante.

Luego el lunes, anuncio un acuerdo bilateral entre Estados Unidos y México, con llamada de Enrique Peña Nieto transmitida en vivo desde la Casa Blanca y toda la cosa. Gran sorpresa para muchos para iniciar la semana. Y uno se pregunta: ¿Ahora por qué tanta miel de Trump con México?

Y es que parece que los cambios de humor y de opinión son el código postal de Trump.  Lo más característico del Presidente de los Estados Unidos parece, además de siempre estar envuelto en el escándalo, es cambiar sus posturas, desmentirse si es preciso, para poder lograr algún objetivo político. Así un día México es lo peor, pero al otro EPN, AMLO y todos sus vecinos de sur somos sus aliados más queridos.

Tras el acuerdo bilateral, ahora el gobierno estadounidense tiende la mano a Canadá para que se logren acuerdos comerciales y se continúe en la ruta de la integración regional, cuando hace apenas unos meses, Trump y Trudeau se enfrascaron en una guerra de declaraciones muy intensa. Seguro en un par de semana el presidente canadiense será uno de los grandes aliados de Trump, e incluso esperemos algunas flores de parte del presidente norteamericano.

Así Trump gobierna a base de una política en formato de reality show, en donde lo importante es entretener al público, ser tendencia, marcar la agenda y contrarrestar. Alejar la atención de los juicios y señalamientos a su persona, como la investigación sobre su colusión con Rusia durante su campaña presidencial de 2016; o la ira de sus ex colaboradores como Steve Bannon y más recientemente Omarosa, que han atacado y señalado negativamente la administración del presidente Trump, además de la incapacidad de lograr sus promesas de campaña, como la construcción del muro con nuestro país, por ejemplo.

Pero también es de llamar la atención como los líderes políticos de nuestro país, ahora ven a Trump con buenos ojos. Tanto el gobierno de EPN, como AMLO y su equipo, ahora solo ven virtudes en un personaje que no hace mucho, era el enemigo favorito, no solo de los políticos, sino de todos los mexicanos. Ahora a fin de lograr aparentar estabilidad y la capacidad de lograr acuerdos, los políticos mexicanos bailan al son que las apresuradas e impulsivas decisiones de Donald Trump dicten.

Y es verdad que puede decirse que Trump entiende los medios de su país así como las reacciones de los ciudadanos norteamericanos y lo usa a su favor; pero eso solo le ha servido para mantenerse en el poder, en una administración que muchas veces parece sin rumbo, pero donde sorpresivamente Trump logra, casi siempre y desafortunadamente, sorprendernos. Al menos, mediáticamente.

@pachecoperal

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